Cierre
Al revisar mi horario por primera vez, el curso que me llamo
la atención fue precisamente este. No solo por el horario desagradable (no soy
persona mañanera), sino también por su formidable titulación: “Historia y
Estudio de la Lengua Española”. En ese momento me di cuenta que sería la clase más
retadora del semestre, y al escribir esta última entrada me percato que mis
pensamientos no fueron para nada erróneos.
Sufrí, sufrí demasiado. La escritura nunca ha sido mi fuerte,
y mucho menos la escritura estilizada y artística. Pero sería un crimen ignorar
lo mucho que aprendí, no solo de mi lengua natal, pero de mi misma también. El
inicio de este gran idioma era para mi desconocido y al leer de ello y escuchar
del profesor la narración expresada con tal pasión, fue difícil no estar
asombrada. Todas las influencias y aportes para lograr este bello dialecto
romance, fue la primera parte de este curso, y aunque fue arduo, no me preparo
para la segunda etapa.
En mi vida me había sentado a leer poesía. ¿Quién imaginaria
que logre componer cuatro poemas (mediocres, pero hijos del esfuerzo)? Fue todo
un desafío, y aunque no estoy muy orgullosa de los resultados, no estuvieron
tan mal como esperaba. Creo que los momentos que más atesoro son las idas a la
biblioteca, llegar y sentarme frente a una hoja vacía la cual, dentro de tres
horas y media, estaría llena con la verbalización de mis más íntimos recuerdos…
después me iría a comer como recompensa.
La tercera parte la recibí con más pavor aún. Hablar en
público es el arte que estoy segura jamás dominare. No importa lo preparada que
este, al ver los ojos de toda una clase enfocados en mí, me cuesta no ser
inundada por nervios. Por lo cual lamento decir que falle miserablemente, pero
espero obtener otra oportunidad para mejorar en este aspecto.
En general fueron 3 secciones que abarcaban la totalidad de
lo que es saber una lengua, y me gustó mucho la flexibilidad de la clase al
permitir dinámicas singulares a lo que estamos acostumbrados. En cuanto a su evaluación,
personalmente me agrado recibir puntaje individual para cada cosa que se
llevaba a cabo en cualquier trabajo (como en los poemas, la sonoridad, ritmo,
etc.). Obviamente mi única sugerencia es tratar de tener las calificaciones lo
antes posible, para poder mantenerme informada de mi desempeño.
Definitivamente tendría que agregar que mi aptitud debe
mejorar. Especialmente el hacer las cosas a tiempo, para poder levantarme
temprano y no llegar con sueño a la clase, ya que después se convierte en un
círculo vicioso. El curso fue una clara prueba de que tengo que saber
organizarme más y sin duda leer, leer y leer todo el tiempo algo nuevo.
La clase no hubiera sido igual sin el gran número de personas
que la integraron. No hubo ningún solo día en el que yo saliera del aula sin
estar asombrada de una nueva persona. El grupo fue conformado por compañeros
inmensamente talentosos (otra razón más por la cual estar nerviosa frente a
ellos) e inteligentes, que hacían fluir la clase, siempre hacia una interesante
idea o pensamiento intrigante. Sin duda ganaron mi admiración.
Mi experiencia escribiendo y publicando en un blog al
principio fue intimidante, eso de compartir mis pensamientos para que otros
puedan leer. Pero poco a poco sentí más orgullo por tener mi propia página web,
en donde el diseño y lo escrito era todo absolutamente en mi control. Más
adelante en el curso lo compartí con mis amigas para que me dieran su opinión y
críticas, lo cual enriqueció mi trabajo.
Sugerencias realmente no se me ocurre ninguna más que el ya
mencionado tiempo para recibir calificaciones, y tal vez explicar más
frecuentemente lo que se deja para leer en nuestra cuenta. Sin duda ayudaría
muchísimo escuchar del profesor los conceptos, en vez de leerlos por nuestra cuenta
con textos pesados.
Pues bien, como se dieron cuenta tuve un avance académico y
literario, del cual no tengo más remedio que seguir trabajando para mejorar. Además,
hice nuevas amistades, y conocí a extranjeros con una perspectiva nueva y
diferente.
La última clase fue sin duda el mejor cierre que se pudo
haber hecho. Compartir e interpretar nuestras obras, un último desafío. No me
queda más que decir que fue un curso en el que la calidad literaria exigida me
brindo estrés, pero al igual mejoramiento, y que todo concluyo de manera satisfactoria.
¡Gracias!
J
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